
Los días 30 y 31 de agosto son muy especiales para mí .
Son los días en que debería estar celebrando los cumpleaños de mis hijitas .
El 30 de agosto del 2004 nació Shlomit y el 31 de agosto del 2007 nació Sigal .
Este año cumplirían cinco y dos años respectivamente . Es extraño , pero se hace tan difícil imaginarlas más grandes , caminando o asistiendo al jardín infantil . Sólo me las puedo imaginar con sus caritas de bebé y sus ojitos bien grandes . Sus manos gorditas y sus pies delgados . El color blanco de su piel , que muy pocas veces fue expuesta al sol .
Nunca una palabra o un gorjeo .
Tampoco una sonrisa .
Sólo sus miradas diciéndome :
"te amo , mamá"
"te necesito"
"protégeme"
"quiéreme tal como soy"
"debes ser fuerte"
"mamita , yo te elegí a tí"
"no bajes los brazos nunca"
"inténtalo otra vez"
"sigue luchando"
"cuando me vaya , no me olvides"
"cuando ya no esté , trata de ser feliz nuevamente"
Y juro que todos los días logro levantarme , gracias a la fuerza infinita de sus miradas .
Esas miradas que , aunque pasen los años , siempre estarán presentes .
¡Gracias hijas mías por enseñarme el valor del amor incondicional!
¡No existe nada en el mundo más sublime que amar sin esperar nada a cambio!
Agradezco a la vida por darme la oportunidad de cargar en mis brazos a estos dos seres de luz ...
mis dos angelitos ...
